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Miguel Can

Los Ilustradores de APIM  (Asociación de Ilustradores)

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1. Miguel háblanos de cómo empezaste en la ilustración

No creo que hubiera un momento de comienzo. Lo que pienso es que nunca lo he dejado.

El interés por la narración gráfica se despertó en mi más tierna infancia (como la mayoría de los dibujantes/as) y, pese a que consideraba que no lo hacía extraordinariamente bien, nunca abandoné. Después de un intento fallido de carrera universitaria “seria”, me dí a las Bellas Artes con avidez. Antes de acabar la carrera ya tuve algunos encargos remunerados esporádicos, cuyas anécdotas harán las delicias de los jóvenes ilustradores e ilustradoras, cuando yo sea anciano. Me enfrenté a situaciones y “clientes” de lo más variopinto. El último año de estudios de facultad, ya lo compaginé con una trabajo de dibujante en una pequeña empresa editorial y de publicidad. En este lugar obtuve una buena formación en herramientas informáticas y pre-impresión. Aunque el sueldo y la jornada laboral no era demasiado buena, experimenté un salto cualitativo importante. Fue breve pero intenso.

00Mi-Estudio-OjoAvizor Después de otro par de experiencias como asalariado, empecé a trabajar por libre, al principio para clientes no editores (agencias de publicidad, entidades de gestión públicas y privadas…). Cuando hube de enfrentarme a clientes sin ningún tipo de mediación y llevar proyectos de distintas duraciones, presupuestos, etc., también sentí que debía “ponerme las pilas” en cuestiones contractuales, legales, formalidad laboral y profesionalidad. Entonces encontré la APIM y me sumergí de lleno en todo lo que este colectivo podía aportarme. Los siguientes 5 años fueron una carrera de ilustración en sí mismos, aprendiendo la profesión y aplicándola a la vez. Hace ya bastante que soy mi propio jefe en este negocio. A veces soy un poco tirano conmigo mismo, pero creo que ya no lo cambio por el hecho de fichar de 9 a 6 en una oficina.

 

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2. Genes de Can, ¿qué significa eso para ti como ilustrador?

Bueno, supongo que cada uno tiene su propia historia mental con la que identificarse. Yo, debido a mis avatares por la vida, un poco desencantado con el ser humano, hice mío el territorio de “Un mundo Confuso” (parafraseando al grupo Génesis y su The Land of Confusion) porque eso era lo que sentía en aquella época. De eso me quedó una web que aún andará por ahí y una cuenta de correo electrónico. Después de esa fase, sin la que no se explica lo siguiente, vino la del perro: Ya totalmente en contra de la inteligencia que domina y organiza el planeta (que no debe ser encima la mayoritaria), decidí que mi zona de confort como librepensador gráfico no podía ser la condición humana. Hasta entonces, siempre había firmado mis trabajos con mi primer apellido (Teso), pero encontré que parte del segundo (Canales) me daba más juego y reclamé esa genética canina para trabajar a gusto conmigo mismo. Supongo que “Juan Perro” también tuvo algo que ver… Y en esa tierra me encuentro aún a gusto.

3. Cómo compaginas tu trabajo más personal con tus encargos profesionales (quiero decir, en el caso de que no hayas conseguido unirlos).

Siempre he soñado y planeado grandes proyectos personales. Demasiado grandes, demasiado personales. Pero también siempre hacemos nuestros encargos “personalmente” y de forma “muy personal”. Con lo que he aprendido a entender que todo lo que hago “es personal”.

Respecto a la combinación de trabajos “de encargo” y de “auto-encargo”, la dinámica es sencilla: suelo dar prioridad a lo más urgente. Me gusta cumplir con mis clientes en buenas condiciones, y si me pongo yo mismo como cliente, me pongo a la cola, pero siempre el último, si lo que yo mismo me he auto-encargado no es rentable. Procuro hacer “lo mío” pero no por encima de lo que está pagado y tiene un criterio necesario o una demanda real.

Mi interés personal ahora es crear proyectos propuestos por mí mismo que sean rentables , que atiendan unas necesidades sociales, de comunicación o que vayan a recibirse en un nicho de consumo real y concreto. Los ilustradores podemos aportar un lenguaje interesante en casi cualquier territorio. Eso es algo que me motiva mucho y me ayuda a convertir en personal cualquier proyecto (que acepto siempre que no vaya en contra de mi ética, política o filosofía personal). Si tiendo cada vez más a generar mi propio trabajo, no tengo nunca el problema de priorizar entre lo personal y lo profesional.

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4. ¿Cómo es tu dinámica de trabajo?

Un poco anárquica. Es decir, basada sobre todo en la responsabilidad del cumplimiento de lo que me propongo o de lo que me comprometo a hacer. El método está basado en la inventiva pura, de lo que a mí me funciona. Como soy muy ordenado en estructuras, (que no en horarios), confío en fases lógicas del trabajo que incluyen todos los parámetros que barajamos los ilustradores/as (estudio del material, texto, etc., documentación gráfica o de conceptos, estudio gráfico,pruebas, bocetos, pruebas de líneas y estilos, ejecución técnica, amén de formación y actualización en materias artísticas y de comunicación). La inspiración siempre llega barajando información y aireando el proyecto, no hay nada contemplativo. Este mecanismo, propio y evolucionado con el tiempo, me da al menos cierta seguridad para enfrentarme a cada proyecto, tan diferente y particular en sí mismo. Lo que mejor funciona para trabajar en algo tan poco activo físicamente y tan solitario es emocionarse y hacerlo activo a nivel intelectual. En las partes conceptuales y “de pensar” estoy tan enfrascado en el trabajo que se me pasan las horas y es difícil desconectar. A la hora de ejecutar, en las las partes técnicas más automáticas y pesadas, Tus propias historias mentales y una buena música de fondo no tienen precio. No me gusta realizar muchos trabajos a la vez. Prefiero centrarme en los suficientes como para acabarlos pronto y a la vez tener diversidad si me hace falta desconectar de uno en un momento dado. La adicción y el gusto por lo que hago hacen que rara vez descanse realmente de trabajar. Supongo que muchos de nosotros ya tenemos una deformación laboral alimentada por el hecho de que somos creadores y nos planteamos problemas y los solucionamos. Ya no podemos dejar de ver todo bajo este prisma. A veces es estimulante, a veces agotador y otras agobia un montón.

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5. ¿Cuáles son tus ilustradores-gurús de cómic?

Tengo muchos y he mitificado y enterrado a autores según distintas épocas en mi vida. Supongo que aquellos de los que sigo aprendiendo a lo largo de los años y que permanecen en pie son los más admirados. Algunos como Breccia, Gippi, De Crecy, D. Mazzuccheli, H. Pratt, Moebius, D. Bataglia, Mattotti, David B, D. Clowes, R. Crumb, Otomo, Taniguchi, Hirata, Will Watterson… algunos de estos son autores completos de texto e imagen, pero otros autores de los guiones también me merecen mucha admiración sea quien sea el que les ilustre, como Morrison o Moore. A algunos compañeros grafistas españoles como J. Olivares, Pablo Amargo, Sequeiros, F. del Barrio, Keko… también los considero grades maestros. Pero el mundo del arte también aporta grandes enseñanzas al lenguaje del cómic y a la comunicación visual en general; (sino, ved “Perro semihundido” de Goya en el Museo del Pardo de Madrid, para mí una de las viñetas más impactantes que he visto jamás).

6. ¿En qué andas metido ahora?(si se puede contar, si no háblanos sobre tu último trabajo)

Ahora mismo preparo unas páginas de cómic para un proyecto del que podré hablar en unos meses. También estoy con una serie de libros infantiles de aventuras (del que no puedo decir mucho más) y alguna cosilla por ahí suelta…

¡Ah! Y en este preciso instante, (aunque ya se habrá pasado cuando esto se lea) estoy siendo entrevistado por El Ojo Avizor. Cosa que también considero parte del trabajo en ilustración. (Y desde este microespacio agradecer la labor de mi profesional entrevistadora, por crear y difundir información en El Ojo…)

El último trabajo cerrado, cobrado y editado para el que trabajé fue una serie de libros educativos para Guinea Ecuatorial, trabajando para una editorial coordinada con el Ministerio de educación Guineano. También están entregados hace unos meses algunos otros libros de texto españoles, antes del parón que sufrimos los ilustradores/as en este sector, debido al desentendimiento entre Legislación de Libros de texto e industria. En los últimos meses también he realizado proyectos de colaboración con organizaciones o entidades amigas (cómic para el movimiento 15-M de Villaverde, cómic en defensa de la libertad de expresión…).

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7. ¿Cuál ha sido tu encargo favorito?

He trabajado para clientes en muy buena relación y muy buenas condiciones laborales. Cuando se mantiene el respeto, la confianza y el cuidado por el trabajador, es fácil que se nos contagie el entusiasmo por el proyecto, sea del tipo que sea. Hice una guía de alimentación infantil, para el Ministerio de Sanidad y Consumo con mucha alegría y ganas. Supongo que luego eso se refleja bastante en el libro resultante. También he trabajado en semejantes circunstancias para una agencia Medioambiental en la que salieron proyectos muy bonitos. Suelo disfrutar mucho ilustrando literatura y algunos libros de texto de esta materia, aunque en modo “microlecturas” y a pesar de tener que revisar casi los textos íntegros fuera del trabajo para no meter la pata con detalles, es muy gratificante. Últimamente, los auto-encargos que me he hecho y que van saliendo adelante, me proporcionan muchas satisfacciones.

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8. Dinos cual seria tu libro soñado para ilustrar, que proyecto te encantaría ilustrar?

Es difícil dar respuesta a esta pregunta. Así como pienso que hay libros que no deberían ilustrarse nunca, o cuyas imágenes propias son tan poderosas, a veces los ilustradores sólo podemos acompañar, otorgar una atmósfera o un discurso paralelo y distinto. También me preocupa el hecho de hacer algo que sólo me guste a mí y que no se reciba con éxito. En mis ilusiones, es deseable que lo que yo proyecto tenga un reflejo social, que trascienda en alguna medida. En este sentido no creo que yo sólo pueda decidir qué obra sería la ideal. Deben conjugarse circunstancias especiales de distintos ámbitos, para que un libro sea ideal en todas sus fases. No sólo en la planificación y concepción gráfica; sino también en su vida entre los lectores, en su análisis posterior y su pervivencia más allá de su época. También me planteo el hecho de que el mejor libro ilustrado fuera uno que no necesitara de palabras. Me parece interesante que cuando una obra universal está asumida por todos/as se pueda representar también y sólo de forma visual. El ejemplo más evidente que me viene a la cabeza fue el libro editado por “Media Vaca” de Robinsón Crusoe, concebido por Ajubel.

En estos términos, para mí, uno de los libros que más me ha obsesionado a lo largo del tiempo a nivel visual es Don Quijote de la Mancha. A pesar de todo lo explorado que está y de todos los aportes que se han hecho a su iconoclastia durante cientos de años, me sigue pareciendo una “novela primigenia”; con perfiles que mantienen su vigencia y en los que se siguen basando muchos nuevos personajes a lo largo de la historia. Me gusta sobre todo por lo que considero uno de los discursos principales de la obra, que es el de la locura como medio para cambiar la realidad. Creo que esto tiene mucho potencial visual.

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9. ¿Hay algún tema concreto que mueva tu trabajo más personal? ¿Por qué?

Los trabajos más personales no son sólo los que yo sueño, son también aquellos a los que mejor se acomoda mi personalidad, aunque sean de encargo. Hay trabajos en los que soy “más yo”, que me permito o me dejan serlo. En este sentido, supongo que los temas más recurrentes suelen ser reflejo de mi propia personalidad y de cómo pienso las realidades, sobre todo a nivel gráfico. Pero el oficio va dando más sentido al lenguaje plástico, y no tanto a al discursivo. Así pues, sólo puedo hablar de lo que a mí me obsesiona cuando trabajo: Composición y esfuerzo, que dan como resultado algo lógico aunque no perfecto; legibilidad con cierto sentido del humor y del gusto (mi propio gusto).

10. ¿Cómo sientes el panorama actual del cómic?

Creo que hay países en los que la industria se decanta hacia el lado del producto de entretenimiento y genera sus propios consumidores (véase el mercado de las grandes editoriales norteamericanas y algunas francesas…) Y países como Japón en que el manga conforma una enorme industria capaz de llegar a una diversidad de públicos increíble, porque alude a los temas que cada consumidor demanda. Y se consume y crea mucho cómic. En España, desgraciadamente, se da una industria alimentada de la pasión de sus creadores y de la nostalgia de muchos lectores. Vivimos una época dulce gracias al término “novela gráfica” pero sigue sin dar de comer bien a los autores, ni situarse al nivel cultural que le corresponde. Aunque ahora los tebeos se vendan más en ciertas librerías, han huido de los precios de los bolsillos de los niños y de los quioscos de la calle.

Como absoluto fascinado por este lenguaje desde que tengo uso de razón, me parece un medio de comunicación muy versátil y directo; a caballo entre la literatura y el cine, que discurre a la par que ellos, como medios expresivos que se alimentan y aportan cosas unos a otros. Creo que como lenguaje no está lo aprovechado que debería, que puede seguir evolucionando como lo hace la sociedad y la tecnología. Como medio de comunicación, podría tener muchas otras utilidades, a parte de contar historias.

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11. Cuáles son tus preocupaciones principales actuales en relación con tu profesión y cómo crees que se pueden combatir.

Mi principal preocupación desde que empecé a entenderme como un creador “sin marcha atrás”, en la postura de querer trabajar y vivir de esto, es: “¿se puede vivir de esto?” Ó ¿se puede vivir bien de esto AQUÍ”?

A nivel global, parece que hay una inercia generalizada de dar menos valor a las personas y más a las corporaciones, a los grupos capitalistas de explotación y proveedores de servicios. ¿Podemos resistirnos los creadores a una absorción de nuestra modesta pero original producción por la industria del entretenimiento, que promueve un consumo rápido, desmesurado y carente de valoración hacia el creador?

Pero más cotidianamente, mis preocupaciones son más mundanas, van desde “qué color le pongo a esto”, pasando por “cómo hago este presupuesto y si me lo darán en función de lo que valgo y no de que otro/ lo haga más barato” hasta los máximos ideales que también persiguen mi Asociación Profesional: “si hubiera un Colegio de Ilustradores/as o un sindicato fuerte, nuestras condiciones de trabajo y remuneraciones no irían a la baja” ó “que tal vez una forma de poder vivir de esto sea la agrupación espontánea de todos/as en una suerte de gremio profesional”. Las primeras cuestiones las soluciono solito y con éxito en mayor o menor medida. Respecto a las importantes, las que nos afectan en grupo, (y como dicen algunos científicos) sigo pensando que, en condiciones adversas, la colaboración entre personas y la apuesta por la confianza de que “el otro” no traicionará los acuerdos, sigue siendo la opción que mejores resultados da. Intento predicar con el ejemplo: tengo fe en la cooperación, en compartir información. Creo que es buena política ayudar a los que empiezan a valerse por sí mismos y educarles en la defensa de su trabajo y su rendimiento económico.

Muchas gracias Miguel por participar en el Ojo Avizor, ha sido un placer entrevistarte.

Y a nuestros lectores os invito a visitar su trabajo en:

http://www.gen-can.blogspot.com

http://www.gen-can.com

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