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Opinión de APIM sobre el conflicto de Kukuxumusu

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Desde APIM queremos posicionarnos en el conflicto abierto ahora mismo sobre la marca Kukuxumusu.

Como Asociación Profesional de Ilustradores, nos ponemos del lado de los compañeros y defendemos vehemente el derecho a ejercer nuestra profesión y trabajar nuestro estilo sin que éste pueda ser propiedad de nadie que no seamos nosotros mismos.

En el caso de Mikel Urmeneta, los hechos comienzan en 1989 con tres socios (creativos publicitarios) que fundan la marca Kukuxumuxu, dedicada a hacer merchandishing sobre San Fermines (en origen, después se expandirían enormemente). Entre estos tres socios esta el propio Urmeneta, personaje clave en el conflicto. La empresa crece y aquello se convierte en una empresa muy rentable, pero con la crisis económica empieza a peligrar el rumbo de la empresa. Como recurso de salvación entra Ricardo Bermejo (publicista relacionado con el mundo bancario y corporativo) comprando el 66% de las acciones (las de los otros dos socios que no son Mikel Urmeneta, propietario del 33% restante). Comienzan los conflictos entre Urmeneta y Bermejo por cuestiones creativas y de dirección estratégica de la empresa, por lo que Urmeneta es despedido (o renuncia, dependiendo de las fuentes consultadas) y funda otra empresa (Katuki Saguyaki) que a grandes rasgos hace competencia a Kukuxumusu. Bermejo denuncia y la salida a medios de Katuki Saguyaki es impedida por orden judicial, ya que se considera que el estilo de Urmeneta es propiedad de Kukuxumusu y no del propio Urmeneta.

Desde APIM entendemos que, si bien los derechos de explotación de una ilustración o de cualquier obra concreta pueden pertenecer a una determinada empresa, marca o entidad, el estilo no puede ser considerado propiedad de otra persona más que de su propietario original: el creador. Así, nos ponemos del lado de Mikel Urmeneta en esta difícil lucha a la que se enfrenta.

Consideramos que el estilo de un artista (ya sea músico, ilustrador, novelista o escultor), no puede ser considerado como mera mercancía que se pueda comprar o vender a cambio de una determinada cantidad de dinero, bienes o servicios. Consideramos que el estilo es algo inherente e irrenunciable al autor y que no puede ser apropiado por una empresa privada. Si lo permitiéramos, estaríamos otorgando categoría de mercancía a algo que, lejos de ser material, es una mera forma de hacer, un universo de normas y modos que solo deben pertenecer a quién los ha creado y concebido; nunca a quién simplemente los ha explotado.

Somos conscientes de que seguramente este sea un caso complicado para el creador, ya que la legislación y la jurisprudencia no juegan en su favor, sino todo lo contrario; y precisamente por eso queremos romper una lanza a favor de una legislación y una justicia más sensibles con la creatividad, en la que se reconozca la creación de la mente creadora y no en la máquina reproduce y explota esa creación.

Es imprescindible que las Instituciones protejan el derecho de la mente creadora a aplicarse con una u otra empresa, con uno u otro organismo, sin prejuicio de perder el derecho de hacer legítimamente su trabajo.

Confiamos en que la Justicia sepa reconocer la autoría frente a marca y proteja los intereses de los creadores para que Mikel Urmeneta pueda continuar libremente con su carrera artística.

- Si deseáis conocer más información sobre el caso, os dejamos un par de links que os darán visiones diferentes sobre los acontecimientos:

http://navarra.elespanol.com/…/ku…/20170208194743095142.html

http://www.naiz.eus/…/kukuxumusu-un-litigio-que-no-pinta-bi…

http://www.katukisaguyaki.com/…/carta-de-txema-sanz-primer…/

http://www.elmundo.es/…/2016/01/29/56ab64b3268e3e017a8b45ad…

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